LYTD

lytd

Hace mas de un año que no la veo caminar por aqui. A veces me pregunto que sera de su vida, si es que posee una... Me pregunto si me habrá reemplazado y ésta última parece la opción mas posible.

De igual forma, aquella en la que siempre pensaba al mirarla, está a mi lado. No necesito a la hermosa pelirroja y se que no lo hare nunca.

Sin embargo, el lazo sigue allí y me gustaria verla, hablarle de lo maravillosa que ésta chica es, quisiera que la aprobase y quisiera volver a abrazarla por aquel adios que jamás articuló.

Mi hermosa pelirroja me recuerda a los viejos tiempos, ha pasado tanto tiempo que a duras penas puedo recordar su rostro y creo que eso esta bien.

Pequeña jamás te olvidaré y aunque no me escuches, te agradezco todo lo bueno y todo lo malo que todos sabemos, fue la mayoria...

 

Cuidate pequeña, y no hagas mas daño como el que me hiciste a mi...

Red

A veces quisiera jamas haberte conocido o al menos quisiera no haberlo hecho en aquellos tiempos porque se que si no hubiera sido asi, hoy dia te tendria conmigo...

 

Gorgeous te extraño...

 

Solo me alegro de que tus grandes ojos expresivos sigan sonriendo.

 

her

Siempre sonreia al verle y la joven siempre agradecía que lo hiciera.

Sin embargo, no era del todo feliz en su interior y su amada intentaba alegrar su vida aunque sabia que no estaba en sus manos. Lágrimas corrían por sus mejillas y quería borrarlas y en su lugar, dibujar ojos sonrientes.

A veces ella callaba, no estaba molesta, solo sumergida en si misma. La joven a su lado apretaba su mano y ella devolvía el gesto y seguía callada. No importaban los intentos de la joven, jamás podria hacerla del todo feliz pero intentaba tanto como podía.

Se preguntaba porque la vida era tan dificil para ella, todos se hacian la misma pregunta porque nadie imaginaba que se mereciera ninguno de aquellos desafortunados eventos.

El mundo odiaba verla llorar porque su sonrisa iluminaba el cielo y sin ella no habría un cielo azul. Sin embargo, no había forma de cesar el llanto. No había forma de calmar su angustía.

Pero no pararía, quería que ella lograse grandes cosas y que la vida fuese generosa con ella. La joven quiso poder regalarle su afortunada vida pues creia que ella la merecía de verdad y si pudiese, lo habría hecho. Solo por saber que era feliz.

Paranoia

Escribió un ultimo mensaje de buenas noches y se quedo mirando la pantalla, sabía que no recibiria respuesta pero aún asi la contemplo por unos minutos.

Su cabeza le jugaba sucio y sintió angustia en su pecho y sus ojos querían llorar. Sintió miedo, ese miedo que había sentido hace un par de años y volvió a teclear un mensaje.

La extrañaba y sus noches parecían tan solitarias, demasiado para su gusto. Sus ojos se nublaron una vez mas y recuerdos que no quería llamar aquella noche, invadieron su mente y quiso llorar una vez mas.

En ocasiones le costaba creer que aquello que vivía era cierto, a veces necesitaba ver su rostro o llamarla por su nombre para sentir que era cierto. Cuando la abraza y no puede ver su rostro, siente la necesidad de subir la mirada y verla.

A veces teme que se esfume, que desaparezca como un bomba de jabon. A veces teme despertar y darse cuenta que todo era un sueño.

Su mente le hacía bromas que no le hacían gracia alguna y detestaba no poder dormir en noches como aquella, detestaba sentirse tan solitaria.

Pero sabía que a la mañana siguiente su amada volvería de su sueño y estaría alli para ella una vez mas. Por ahora, además de anhelarla, deseaba que estuviese teniendo dulces sueños, deseaba que las pesadillas no la persiguieran mas.

Deseó poder dormir a su lado cada noche y abrazarla fuerte pero por ahora debería ir a la cama y esperar al día siguiente.

Temía tanto perderla aún cuando sentía que no lo haría jamás...

lonelyness

El reloj marcaba la 1:24 de la madrugada, estaba echada en su cama mirando el techo y preguntandose que haría al salir el sol. Se negaba a quedarse en casa y su única compañia no estaria disponible ese día. De pronto se sintió solitaria a pesar de su inmensa felicidad. Tomó un momento para pensar que podría hacer y no parecía haber alguna opción. Si, estaba sola. Había perdido a una amiga que una vez creyó fiel, aquella en quien confió ciegamente, aquella que de una forma robo su corazón y aunque odiase admitirlo, en ocasiones la extrañaba pero sabía que si volviese a ella, seria como lavar sus manos con lodo. Inutil. Tenía conocidos, si. Muchos de ellos, pero no confiaba en ninguno ni pretendia hacerlo. No hablaba frecuentemente con ninguno tampoco, ni queria hacerlo. Se sentía aislada, espantosamente aislada, como lo había estado mucho tiempo atrás. Antes de que todo comenzara. Volvía a ser ella, tan callada y reservada. Tan distante y en ocasiones, tan sumergida en si misma. Sin embargo, sentía que no los necesitaba a pesar de su interna soledad. Tuvo la impresión de que su vida giraba en torno a alguien en particular y sin pensarlo estuvo segura de aquello. No se arrepentia de como había resultado, sabía que la tendría a su lado siempre. Penso que estar sola no parecía tan malo si todo lo que necesitaba estaba allí a su lado, sumergida en sueños. Se sentía sola mientras su única compañia dormitaba y decidio acompañarle. A la mañana siguiente su sonrisa la alegro y toda preocupación desapareció

Disaster

Una palabra, retumbo en sus oidos tal sentencia. Sabia que seguía y el camino no se miraba amistoso en absoluto.

Se miro un par de veces en el espejo, se miro demasiadas veces y cuanto error encontraba, su respiración se cortaba un poco más.

Aquel sentimiento la invadía aunque se negaba a hacerse presa de el, ya había pasado por aquello, demasiadas veces para poder recordarlas, demasiadas para poder contarlas.

Miraba a la hermosa dama a su lado, su acompañante no parecía digna de ella. Fuese cierto o no, se sentía poca cosa y aquella necesidad de mejorar jugaba con su mente.

En cuestion de segundos ideo maneras de lograrlo y que tan hermosa podria verse si lo lograra. Cosería su boca si fuese necesario y correria el parque hasta desmayar del cansancio.

Detestaba pensar de aquella forma pero la idea volvia a meterse en su cabeza y no la sacaría de allí en mucho tiempo.

Detestaba ser esclava de aquellas palabras. Siempre que se dirigian a ella, el mundo a su alrededor colapsaba y no podía verse satisfecha.

Vio como el trabajo de tanto tiempo se habia ido al caño, porque nunca lo olvidaba, no en realidad. Eso parecía pero con cada bocado, una voz en su cabeza susurraba que debía detenerse y luchaba por no prestar atencion.

El tormento habia vuelto a ella, luchaba por sacarlo de si

Baby, You and I.

Un nuevo comienzo, finalmente ha llegado.

El dolor se ha marchado, hace tanto tiempo que por aqui no se le mira. En cambio, mi corazón se acelera, mis manos frías y temblorosas al igual que mis sonrientes labios. Un ligero vertigo en el estomago y emoción, mucha emoción. Felicidad, si. Mucha felicidad. Ella, la causante.

Sus suaves manos entre las mias y casi puedo caerme al suelo por el vertigo y verle de tan cerca, me deslumbra.

Jamás nadie sera tan hermosa como ella y como ella, nadie movera mi suelo.

Ésta vez no tengo miedo y estaré a su lado tanto tiempo ella me permita. Porque ella es la única persona en mi mente y por ella, las tardes se me van en suspiros.

Sus hermosos ojos hazel, sus cabellos castaños, su suave piel y el aroma en su cuello... Sus labios carmesí y la calidez entre sus brazos... ¿Podría ser mas perfecta?. No...

El único temor existente en mi interior es amarle como siempre se lo merecio y sea ella quien ahora, no quiera amarme como una vez lo hizo...

La perdi una vez y no se si pueda hacerlo una segunda vez.

Un encuentro, el primero en mucho tiempo, me ha aclarado todo, o al menos la gran mayoria de mis dudas. Y no hay duda de que respiro, sonrió, vivo y estoy segura de que moriría por ella.  Todo solo por ella, por ella y nadie mas...

Porque si, la amo. La amo como siempre lo he hecho. Mi bella...

emptyness

Y luego de mucho tiempo, la brisa sigue soplando fría, como todos los días.

Luego de tanto tiempo, no queda mas que un insoportable vacío. Un vacío necesario.

Una soledad necesaria. Como el vértigo al montarse en una montaña rusa. Un incomodo vacío en el estomago. Impotencia.

Todo llegará a su debido momento luego y solo luego de ésta hoja en blanco.

Life

En esta vida, todo sucede por una razon, está lo natural, lo inaceptable y aquellas sensaciones que no sabemos explicar.


La amistad, el amor, el cariño, la confianza... Es algo temporal y eso es natural. Si el ser humano desafia la naturaleza, crea lo imposible a costa de destrucción a su paso, como no ha podido terminar con este ciclo doloroso.

Quisiera desafiarlo y permanecer junto a aquellos que amo pero no será asi, jamás lo será.

Es tan natural como la muerte que aunque no traiga mas que sufrimiento, a su vez es descanso, un descanso eterno.

Nacer, crecer y morir. Amar y sufrir. Esfuerzo y reconpenza. Tormenta y calma. Blanco y negro, Arriba y abajo...

Inevitable y a su vez, lamentable.

...321

Maldita sea, como extraño el aroma de tu cuello.

Maldita sea, como te extraño...

Cairo

Una dama alta, piel morena, voluptuosa con una espesa cabellera risada negra, cubría sus ojos con un velo negro, camino sensual hasta el centro del salon y dejo caer el velo sobre sus pies.

Los derbaques comenzaron a sonar y así sus caderas marcaban cada golpe. Como toda una diosa ella bailo para mi bajo la luz de la luna y no pude haberla amado mas.

Su cuerpo empapado en sudor seguía el ritmo de la música, sus caderas, su vientre, sus pecho, toda ella tocaba la canción, por instantes olvidaba el estruendoso sonido de los derbaques en el fondo, verla era mas que suficiente

Un tac mas y cayo de rodillas al suelo, mirando el cielo con los brazos levantados, como quisiendo ser levantada por alguna fuerza invisible. Cerró sus ojos y suspiro, luego los abrió y me miro con sus hermosos ojos negros, gateo y se arrodillo entre mis piernas. No movi un musculo, no articule palabra.

Ella se acercó lentamente y besó mis labios, me beso como si fuese su primera y ultima vez, su pecho se agitó y aferro sus manos con fuerza a mi camisa. Pregunté que ocurría pero no contesto, solo no paraba de negar con la cabeza mientras lágrimas de delineador corrían por sus mejillas.

-Mi salvador... Te amo. Amor mío, te amo- susurró.

-Y yo a ti... Y yo a ti- contesté y la abracé con fuerza mientras ella lloraba.

Se safó de mi agarre y se puso de pie. Un instante mas tarde se prendió en fuego y antes de que pudiera hacer algo, se había convertido en cenizas.

Todo cuanto dejó fue su collar con su nombre grabado al reverso.

Mi amada, mi amada...

Husai.

sunlight



I kinda hurts...  my chest hurts...

right

Y aunque te duela, cariño. De una forma u otra, siempre tengo la razón.

childhood

Esperé ansiosa sentada en la mesa, bebiendo un vaso de té frio e imitando el sonido de la bateria de una canción con los dedos, recuerdo claramente como la luz se reflejo en tus ojos amarillos, recuerdo la sonrisa en tus labios e incluso recuerdo tu aroma al sentarte frente a mi, recuerdo haber imaginado que mis ojos lloraban de emoción pero ambos sabiamos que tus ojos jamás me verían así.

Besaste mis labios con dulzura y sonreiste una vez mas, no dije palabra hasta que  me obligaste a hacerlo, siempre fui una persona de pocas palabras y tu hablabas demasiado, deseé que pudieras aprender a leer mis ojos asi como yo intentaba leer los tuyos opacados por tu carismática voz y tu hermosa sonrisa.

También recuerdo el dia de ayer, cuando luego de dos años finalmente nos habíamos encontrado, ella seguía de tu mano y al verlo mi corazón dolió, sonreiste de la misma forma en que siempre lo habías hecho y ella solo miró el suelo, no pude articular palabra, tan solo me dedique a mirarte, e incluso note que tus ojos habían oscurecido, tus delicados y hermosos rasgos recuerdo que entonces eran tan rudos que me pregunte si miraba a la misma persona y rato mas tarde solo me dedique a escuchar tus ocurrentes historias acompañadas de la risa amable de la joven sentada a tu lado.

Sonreí por él y su felicidad, luego de tanto tiempo, había logrado comprenderlo.

odio relativo

 

Te odio porque te amo, ¿de que otra forma podría odiarte?. No podré amarte si no te odio, no podré odiarte si no te amo. Entonces si, el amor y el odio van de la mano, son opuestos pero iguales.

c'ya

Maybe I'm broken but I'll be fine just like You are now.

Laugh, be happy, do what ever You couldn't do with me and find what I couldn't give you.

Wish you best my dear, after all, You're still my dear...

An end... finally we've come to the end.

An end at this time, that long time ago I couldn't see.
The same day but long ago. At that time, I couldn't see this coming...
My dear my dear...

regrets

Lytd había desaparecido, por mucho tiempo incapaz fue de sentir su vaga presencia.

Por un instante se detuvo a pensar y se dió cuenta que quizá había sido egoísta, no había dolor que importase mas que el suyo y aquel era un sentimiento egoísta.

En aquel punto dudaba tanto de sí misma, su voluntad se desvanecia al igual que su orgullo; toda ella se derrumbaba sin razón aparente, quizá la extrema soledad la mataba.

No sabía cosa alguna sobre Lytd, no sabía si vivía o no, no sabía incluso si alguna vez había estado viva. Desconocía gran parte de su historia y se lamento por ello o al menos eso creyo en aquel momento.

Mil y una dudas que jamás habrían podido ser aclaradas. Puede que aquel testimonio jamás hubiese rosado los oídos de su fiel amiga y puede que ella jamás hubiese merecido cosa como aquella.

Adiós, buenas noches.

Pasaron otra de las tantas noches sentados en el mueble de la sala, demasiado callados. Hacía tanto que las palabras se ausentaban por largos ratos al igual que las miradas... la atención.... Y puede que todo entre ellos se hubiese ausentado tanto como hubiese podido, tanto que lo habían olvidado, tanto que dudaban que estuviese aún allí.

Ella había girado su rostro para verle pero él mantuvo su mirada fija al horizonte, la chica había apretado su mano pero apenas había contestado al contacto.

Se alejó de su amado y se sentó distante a su lado, miro el horizonte y a su vez había volteado su mirada hacia él pero no se había movido un centímetro. Entonces comprendió y con ojos brillosos se levanto y se marchó. El joven no se inmutó, estaba tan vacío, tan distante que apenas había notado su ausencia.

Ella por su parte no se sorprendió, pero aquello no impidió que las lágrimas corrieran por sus mejillas, se detuvo en la puerta del edificio y miro hacia atrás, otra lágrima corrió, se giró de nuevo y con sus manos temblorosas cerró la puerta detrás de sí, caminó y caminó para nunca más volver.

Gabrielle...

Gabrielle, siempre demasiado cansada de todo, siempre tan egoísta, siempre tan hipócrita. Guardando aquellos despresiables pensamientos para si misma en lo mas recóndito de su alma.

Maldiciendolo todo, golpeando las paredes, tirandoló todo contra las mismas, derrumbando mesas, quebrando vasos, jarrones, vitrinas. Aquella ira que solía serle imposible controlar.
Con las manos ensangrentadas se tiro de rodillas frente a su desastre, todo cuanto pudo oir fue su agitada respiración. Tomó la botella de ron que extrañamente permanecía intacta a su lado y bebió un trago, gimiendo ante el ardor en sus labios rotos. Sus manos temblaban, inevitable, derramo el líquido por su cuello, su pecho, sus manos, quejandose una vez mas ante el ardor en las mismas sobre las heridas abiertas.

Histeria, jodida histeria.

-¡Maldita sea!-

El sonido de los autos en la calle, su vecina escuchando música demasiado alta, los de arriba practicando su rutina, el celular sonando en su bolsillo, todo la irritaba demasiado. Maldita paranoica.

Pronto se calmo y fue a su cama para volver a interpretar su rol el día siguiente. Mentía tan bien pero fracasaba a su vez.

Siempre tan buena fingiendo gentileza o simplemente callando apática. Pero no siempre fue así, hubo una época en la que aquel joven que robo su corazón tuvo la suerte de verla, conocerla... Y por vez primera en su vida fue sincera.

Pero las desgracias suceden, los humanos, como malditos humanos, se equivocan y así, Gabrielle volverá a sus andadas... Donde nada pueda herirla, donde su sonrisa falsa sería siempre tan inocente y real, siempre suficiente.

Pero con él y solo para él, sería quien siempre temió ser, sin darle importancia alguna a cuanto pudiese pasar en su futuro incierto...

engaño

Miraré tus ojos y sabre que me haz olvidado,
tomarás mi mano y sabré que nada mas se oculta en tu corazón.
Pasarán los días e intentaré no sufrir tu ausencia
no creeré tus palabras...

Cuando asegures extrañarme, me asegurare de convenserme que no es así
y cuando me digas que me amas, ahogare mis palabras en una media sonrisa.

De esa forma, tu partida no dolera demasiado
cuando me olvides por completo, no habrá diferencia alguna
cuando tus llamadas cesen, no las extrañaré...

Quizá así pueda dejarte a un lado, admitir que no te amo y mirar al frente sin sentir la necesidad de voltear a mirarte...

Entonces, amaría poder fingir y mentir tan bien... una mentira que yo pueda creer...

Una mentira que tu puedas creer pero en mis rencorosas respuestas, es mi odiosa mirada y en la fría distancia, un cálido amor me mantiene viva, tú, quien aviva el fuego...


Amor mio... amor mio...  ¿que mas quisiera yo?...

Nada

Ésta noche podre ignorar tu voz, podre apartar mi vista.
Podre incluso odiarte, podre creer que he de olvidarte...
Por ésta noche podré dejarte a un lado, podré olvidarte y sentir alivio.

Aún cuando mis labios permanezcan cerrados,  habran mil palabras luchando por salir pero no, jamás te las dejare oir.
Podré desear tener la capacidad de sacarte de mi vida pero ambos sabemos que jamás pasará. No por voluntad propia.
Puedo fingir, puedo mentir...

Si ésta noche no articulas palabra alguna, mis labios no se tomaran la molestia de buscarte.
Si mi cuerpo no siente tu cercanía, por mas que la anhele, no irá por ella.
Si eres indispensable en mi vida, moriré si no eres tu quien viene por mi.

Si, podre ignorarte, aún cuando sea insoportable...
Creo tener cierta fuerza de voluntad, entonces si...

Marcharte si así lo deseas, si miras atrás podrás verme a lo lejos... Si, a lo lejos...

Por ésta noche... ésta noche... solo ésta...

Éstos, no mas que pensamientos... haga lo que haga, piense lo que piense... incluso, desee lo que desee, estaré allí... siempre...  cumpliré mi promesa...

Wrong

De las mil cosas que imagine, temi la última, la que yacia escondida en el lugar mas recóndito de mi corazón pero aún así, jamás lo había ignorado.

Había errado, como tantas veces lo había hecho. Ambos lo habíamos hecho al re-abrir las heridas, al besarlas una vez mas.

Las heridas sangraban y dolían, quizá aquel dolor jamás pasaría. Solo era presa de una inmensa felicidad en aquellos efímeros momentos.

El corazón con fuerza latía en mi pecho cuando era tiempo de decir adios, porque una y otra vez, siempre sabía que sería el último... el último por un largo tiempo...  cuando finalmente el deseo acabase conmigo y volviese a sus brazos... donde siempre pense pertenecer.

¿Que sería de nosotros, entonces?, en un punto donde quizá no sabía nada o puede que sabía mucho mas de lo que quería aparentar...

Una sola maldita razón y lo habíamos perdido todo y sin ganas de traer el pasado de vuelta, mire al presente y me pregunte que estaba haciendo, me pregunte mil veces si aquello no doleria demasiado...

Si, el amor duele...

Vago demasiado, tal joven bajo efectos del alcohol...

Si tan solo pudiese creer mis palabras, si tan solo no le hubiese causado tanto dolor, si tan solo... no me lastimara demasiado...

Entonces, la historia sería diferente...

Blue

En el pequeño cuarto, tirada sobre la cama adoraba mirarle caminar de un lado a otro, reír hasta que sus ojos lloraban, mirar como fijaba su mirada en mi y luego como si despertarse de un extraño sueño, apartaba sus ojos.

Pude haber caído dormida allí, mi cuerpo pesado, me era difícil moverme. Mis ojos cansados se negaban a abrirse y mis labios perezosos no querían articular la respuesta a su pregunta. 

De pronto, sus brazos, siempre tan cálidos, rodearon mi cuerpo. El aroma en su cuello siempre tan familiar. La suavidad de sus labios, maldita desgracia...

Maldito anhelo, maldita nostalgia, maldito sentimiento. Aún así, aún con aquella voz gritando lo errada que estaba, creí tiempo atrás que jamás le tendría conmigo pero no, me había equivocado, todos aquellos se habían equivocado...

En sus brazos, él en los míos, mis mas sinceras palabras de amor, sus labios de igual forma musitaban.

Temerosa, como nunca. La verdadera incógnita jamás fue si debía o no, lo que en realidad inquietaba era lo que vendría luego, luego de un hermoso día jamás le prosigue uno igual. Tal como después de la tormenta viene la calma, luego de la calma vendrá la tormenta...

No importo demasiado, o quizá si. Todo cuanto abarcaba mi mente era el inmenso amor que le tenía y cuanto extrañaba que este fuese correspondido.

Tarde tan dulce como aquella, ¿Cómo podría morir si aún nuestros corazones latían juntos, si aún el anhelo carcomía las entrañas?.

No, por más que lo desease, por más que a sí mismo intentase engañar, sus ojos jamás mentían y a pesar del tiempo, las palabras y la distancia, siempre lo supe...

Sus ojos, sus hermosos ojos, aquellos que siempre me eran sinceros. Quizá por ellos siempre confiaba en él. Quizá sean capaces de mentir, pero su amor brillara tal luna llena, sinceros... siempre fieles a mi...

Suficiente


Una noche solitaria la joven de cortos cabellos, fue escaleras arriba a su preciado escondite, se sentó en la orilla a mirar los autos pasar y luego de un rato se acostó en el suelo a mirar el cielo, a su lado de nuevo se encontraba Lytd, mirando en la misma dirección que ella.

La joven giro su rostro y se encontró con el anhelo dibujado en el rostro de la extraña.

-Eres hermosa, ¿lo sabes?- susurró con cierta amargura,  Lytd frunció el ceño y volteo a mirar a la morena.

-¿Qué?-

-Si... lo eres... eres tan hermosa...- dijo acariciando la mejilla de la pelirroja.

-Tan hermosa... pero...- quiso abofetearla pero reprimió el impulso y alejo su mano de su rostro a la vez que torcía el gesto con notable desprecio.


-tan desgraciada...- musitó Lytd

-eso y mas...-

-basura...- dijo con dolor.

-sigue... eres mas que eso...-

Se levanto y se paro frente a la joven, imito su gesto tan odioso, labios fruncidos, ceja izquierda ligeramente levantada y mirada fija, intimidante. En cambio, ella sonrió y negó con la cabeza, divertida.

-¿Te es gracioso?...- pregunto la de ojos claros.

-En absoluto...-

-¿Por qué lo haces?... ¿Ganas alguna cosa?-. No obtuvo respuesta.

Tras un largo silencio la pelirroja se sentó en las caderas de la morena y con ambas manos la inmovilizo.

-¿Sabes porque hice todo aquello?- grito enfurecida.

-Dañar... nunca piensas en nada ni en nadie... nadie mas que tú... toda ésta mierda es culpa tuya...- escupió en su rostro casi odiándola con la mirada.

-No puedes odiarme...- susurró con cierta nostalgia.

-Es cierto, para ello, tendría que amarte-

La respuesta la confundió, el fuerte agarre de sus manos se desvaneció, sus brazos temblaban y cayo sobre el pecho de la morena. Ésta empujo fuera el cuerpo desmayado, cayo pesado a su lado, la miró por un instante y se levanto caminando hacia el otro extremo de la terraza.

Saco un cigarrillo de su bolsillo y lo encendió con sus manos temblorosas, estaba siendo azotada por una ola de sentimientos y para ella, nada mejor para calmar sus nervios que un cigarrillo mientras miraba la desgracia de la ciudad.

Luego de un rato, inhalo profundo el aire puro proveniente de la montaña y cerro sus ojos, encontrándose con aquella imagen, aquella que le era imposible borrar, le invadió la nostalgia, una inmensa nostalgia que había intentado ignorar, la dañaba demasiado, se había prometido dejar de mirar el pasado pero en aquellos momentos demasiado solitarios, era inevitable.

Giro su cuerpo y hacía ella se acercaba la pelirroja, con lágrimas de sangre corriendo por sus mejillas.

-Es injusto... ¿Qué haz hecho de nosotras?...-

-¿nosotras?... ¿hubo un nosotras?. Todo cuanto recuerdo es a una odiosa Lytd que no dejaba de apuñalarme por pura diversión, no hay nada que extrañar de aquello... habías desaparecido por mucho tiempo, ¿Por qué volviste, que te amarra a mi?-

No contestó. La joven se acercaba a Lytd, ella retrocedía hasta notar que se encontraba en la orilla, miró de reojo hacia abajo y sus ojos alarmados se toparon con los de la joven, ella la abrazo y la dejo llorar en su hombro pero su expresión era demasiado fría en comparación con lo que debía ser un gesto de cariño.

La pelirroja tomo el rostro de la joven con ambas manos y se acerco a sus labios pero justo en ese instante, ésta aferro con fuerza sus manos a los hombros de la desconocida y la aparto de su cercanía, la miro por un segundo y la arrojó al vacío.

Sonrió a la nada y se sintió sorprendida por la solidez que había presentado el cuerpo, siempre era demasiado vago como para aferrar sus manos con tal fuerza, imagino que aquello quizá la había matado.

Imagino que finalmente se quedaría sola con su infinito dolor, finalmente el dolor sería suyo y ella no podría lastimarla aún más...

Sonrió ante la idea de que ella jamás volvería para burlarse, para dañarla, para abofetearla cuando caía al intentar levantarse... No la necesitaba, no necesitaba quien escupiera en su cara aquella fría realidad que ella conocía a la perfección.

oh, mi querida Lytd...

Mi odiada y amada Lytd...



Tras un fuerte estornudo, dejó caer su cuerpo sobre la colcha y miró el techo por largo rato, comenzó a balbucear palabras sin sentido, acertijos. Comenzó a confundirse, frunció el ceño y cerro sus ojos negando con la cabeza, suspiró y escuchó como otro cuerpo caía a su lado, hizo caso omiso, conocía la razón.

-¿Qué es esto?- susurró aquella horrorosa y hermosa pero bien conocida voz.

Ignoró su pregunta y empezó a susurrar frases inaudibles para aquella otra joven, tan solo ella y su pequeño corazón podían oírlo con claridad.

-Es inútil, aún puedo oírte-  resopló irritada.

-No comprenderías una palabra- dijo con desdén.

-No necesito hacerlo, para eso estás tú. Tú y tu inútil, deficiente y tediosa mente...-  Dijo encendiendo un cigarrillo.

La joven tan pronto sintió el humo soltó una seca carcajada.

-¿Qué demonios paso contigo?- preguntó, ésta vez histérica.

-¿A que te refieres Lytd?- preguntó en cambio con su ahora característico tono ausente.

-A ti... a todo esto... Mi pequeña...- se acercó a ella y acarició su rostro con el dorso de la mano, su "pequeña" no dio respuesta alguna.

Lytd acarició sus labios, se acercó a su rostro y quiso besarla pero entonces sus ojos se abrieron y con ambas manos la aparto, sin debilidad alguna ante la fija mirada de la pelirroja.

-¡Maldita sea! ¿Qué demonios ha pasado contigo?-  gritó poniéndose de pie frente a ella.

-Nada- contestó con una media sonrisa y así se marchó.

Lytd se desvaneció confundida, de pronto su confianza se había marchado al igual que la vida de la joven, ella podía ver mas allá de sus ojos y detrás de estos no había nada, nada mas que un lago oscuro y vacío. Su corazón, antes palpitante, lleno de vida, ahora soso, negro, nada en el, tan solo pedazos de hojas rotas, fotografías, recuerdos, todos manchados por un líquido espeso color rojo muy oscuro.

Su sangre.

Caminó fuera de casa, a un parque, se tiro sobre la grama y tapo su rostro con su antebrazo para evitar cegarse con el sol, por suerte éste se ocultó a los minutos y pudo mirar fijamente el cielo hasta que dos pesados lagrimones corrieron por sus mejillas pero no se exalto, permaneció allí, quizá esperando algo o alguien, ni ella misma lo sabía.

Sabía que no podía haber terminado... eres débil, ¿recuerdas?. Escuchó la voz de su tan odiada preciosa, como una consciencia atormentando su ya tan estropeada cabeza.

Para su sorpresa, no prestó atención y dejó que otras dos lágrimas corrieran libres de su prisión.

-Te lo agradezco, ¿sabes?-  dijo a la nada frunciendo el ceño, tornando borrosa su visión debido a las lágrimas.

Entiendo menos...

-No más que yo...-

¿A que te refieres?...¿Intentas invertir los papeles o...?

-No, preciosa. No intento nada... tan solo...- se levanto y busco el cuerpo de la pelirroja, este apareció vagamente luego de un minuto.

Sus ojos brillaron y la pelirroja se acercó de rodillas a su encuentro, la joven se arrojo en sus brazos y se aferro con fuerza, para sorpresa de ambas, Lytd de pronto empezó a estremecerse, la morena se aparto y le miro fijamente, lloraba y sus labios rojos habían intensificado su tono, éstos temblorosos al igual que sus manos... lucía hermosa, demasiado humana.

La joven la beso tiernamente en los labios tomando su rostro con ambas manos, al apartarse su expresión era tan fría, como lo había sido continuamente de un tiempo hasta entonces, pero Lytd, una vez mas sorprendiéndolas a ambas, sonrió y la miro embelesada, casi enamorada.

-¡já!, ni lo pienses...- se aparto al instante, se puso de pie y la dejó sola mientras lloraba.

Ella tan solo se limitó a mirarle mientras se marchaba y el dolor la desvanecía, quizá lo comprendía... Quizá luego de tanto tiempo, finalmente lo entendía.

 

Hojas de otoño, hojas de invierno.

Sentado en el banquito del parque, pensando, perdiéndome en mi, lo hacía muy a menudo aquellos días, quizá con demasiada frecuencia.

Las hojas del árbol caían, el invierno se acercaba. Miré la misma imagen pero mas fría, sin ella.

Había sido difícil verle marcharse pero permanecer a mi lado, por más que intente traerla de nuevo, no lo logré.

Una noche de agosto fuimos a dar una vuelta, ella no se sentía del todo bien pero quería verla, estar con ella. Le prometí cuidarla, prometí que volvería bien a casa. Yo me marcharía lejos pronto y necesitaba llevarme conmigo su rostro, quería estar con ella hasta el último momento.

Una preciosa noche, ella se durmió en mi regazo y sin querer despertarla, la tome en mis brazos y la lleve a mi camioneta. Inicie el camino a casa pero me desvié por la montaña por problemas en la vía.

Recuerdo que había llovido toda la tarde y lloviznado durante la noche, la carretera estaba resbalosa pero me esforcé por conducir con cuidado. La miraba constantemente, confirmando que estaba bien. Recuerdo haberme distraído, se veía adorable mientras dormía, mientras abrazaba mi suéter, el cual me había quitado. La vi refugiarse en el aroma del mismo, olía a mi y ella lo adoraba por alguna extraña razón que yo desconocía.

Volví la vista al frente y un camión de carga venía bajando, giré el volante y la camioneta se coleó, me estrelle contra un árbol y el camión siguió, pude esquivarlo.
Al instante volteé buscándola pero solo encontré la puerta del copiloto abierta de largo a largo, corrí fuera del auto en su búsqueda.

La encontré, si. Tirada en el suelo, se había roto la cabeza con una piedra, pude ver la sangre en la misma y en la hierba.

No supe que hacer y la llevé a casa, su madre enfureció y exigió llevarla a una clínica de inmediato. Ella aún no había despertado cuando llegamos al lugar, su madre reclamo y lamento durante largo rato, mas yo no pude hacer nada mas que preocuparme por mi pequeña.

Pasaron días y ella no despertaba y si lo hacía era por segundos, pocas veces abría del todo los ojos, en sus intentos fallidos, siempre me buscaba, apretaba mi mano y su agarre se desvanecía al igual que ella.

Una semana mas tarde, despertó. Se sentó sobre la cama y examinó mi rostro, confundida. Sus familiares esperaban ansiosos a que hablase, ella solo les miraba confundida, no parecía entender.

Me pidió que me acercara, lo hice.

-¿Quiénes son?...- pregunto en un susurro a mi odio.

La mire sin comprender pero la incógnita permanecía dibujada en su rostro.

-Tu...Tu familia, pequeña.- respondí con un tono casi inaudible pero ella me había escuchado con claridad.

-Mi...¿Mi familia?...- preguntó en el mismo susurro, miro sus rostros pero no parecía sentirse familiarizada con ninguna persona, salvo conmigo.


-¿Sabes... Sabes quién soy yo?...- pregunté temiendo su respuesta. Su rostro se ilumino por un instante y asintió.

-¿De verdad lo sabes...?- insistí, emocionado.

Negó con la cabeza, insegura.

-No estoy segura... pero recuerdo tu rostro... Se que eres alguien importante...-

Mis ojos se llenaron de lágrimas al igual que los de su madre, ella me miró desesperada pero solo baje el rostro y salí de la habitación.  Corrió detrás de mi y tomándome con fuerza por los hombros, me exigió una explicación pero no pude pronunciar palabra, corrieron dos lagrimones por mis mejillas y ella no tardo en lanzarse a mi brazos a llorar con ruidosos sollozos.

Los doctores afirmaban que se trataba de perdida de memoria temporal, los días transcurrían y solo hablaba de haberme visto una vez.

-¿Qué hacíamos esa noche?...-

-¿Qué noche?- pregunté girando el rostro para mirarla, me encontraba sentada a su lado mirando el suelo.

-Esa noche... creo que estaba acostada sobre tu regazo y tu me mirabas... era una noche brillante... fue... fue hace mucho, ¿no es así?-

La miré extrañado y una esperanza nació en mi interior.

-No... fué justo antes de esto... ¿Recuerdas algo mas?- pregunté con cierta emoción.

-No... Es todo cuanto recuerdo... nada mas...- lo lamentaba, note pesadez en su mirar.

-No te preocupes... me tienes aquí, no hay apuro...-

-Lo se- contestó y me abrazó. Clavo su rostro en mi cuello y le escuche inhalar con fuerza, levanto su rostro interrogante.

-Solía gustarte mucho hacer eso...- contesté con una media sonrisa, surgió curiosidad en su mirar y volvió a inhalar el aroma en mi cuello.

-Me gusta mucho... es como... como estar en casa... -

Levanto su rostro pero con mis brazos le obligue a enterrar su rostro en mi hombro, la abracé con fuerza y lloré. Sintió mis lágrimas en su mano y se estremeció.

-Perd...- intentó hablar pero la hice callar, estuve abrazado a ella por un largo rato, casi pude dormirme en sus brazos.

-

La dieron de alta luego de semanas y estudios. Si, había perdido la memoria. No estaban seguros si se trataba de perdida temporal o permanente...  Aconsejaron estimular su mente con recuerdos y esperar a que recordase algo y bien, me encargue de ello.

Ella odiaba estar en su casa, no recordaba nada sobre el lugar y le incomodaba tanta atención por parte de su familia. La llevaba a los sitios que solíamos frecuentar, en ocasiones lloraba pero desconocía la razón. En otras ocasiones solo me abrazaba y miraba el lugar, hacía comentarios y estos me hacían pensar que aún recordaba nuestra historia.

-¡la hormiga!- grito de pronto.

-¿Qué hormiga?- pregunte mirando sus manos. Nos habíamos sentado debajo de un árbol a mirar a nuestro alrededor.

-Pues... no lo se. De pronto vi una imagen de mi gritando que algo me había picado, tu mirabas mi mano...- nostalgia en su voz.

-¿Recuerdas algo más?- quise saber.

Negó con la cabeza y yo asentí, la tome de la mano y caminamos durante horas.

Con el tiempo pude ver que no recordaba nada en concreto, pasaron dos años y ella se enamoró de mi, salimos por un año y decidió dejar su casa, recuerdo que dijo estar cansada de aquellas personas, no las recordaba, no sentía afecto alguno por ninguna de ellas.

-Soy tu madre, ¿Cómo puedes marcharte?- pregunto su madre confundida, dolida.

-No eres mi madre... Yo... Yo no se quien eres...- dijo ella sin mas, lamentándolo.

Su madre no quiso discutirle mas, millones de veces habían hablado al respecto, se veía venir aunque yo por mi parte insistí en que se quedara con su familia, pero terca como ella sola, quiso marcharse.


-¿Puedo pedirte algo...?- acomodaba sus maletas en la parte de atrás de mi auto, yo la llevaría a su nuevo hogar.

-Claro... dime, bella.- contesté.

-Eres... lo único que tengo... lo único que conozco... - dudo, mordió su labio inferior pero le alenté a seguir.

-¿Te irías conmigo?...a vivir conmigo...- bajó la mirada, avergonzada.

La mire mientras dudaba, no quería hacerlo pero no sabía porque así que acepte.

Bien, las cosas en cierta forma, mejoraron. Empecé a querer a aquella nueva chica, luego de casi cuatro años a su lado, finalmente empezaba a quererla pero me era insoportable estar a su lado puesto que no dejaba de pensar en la persona que un día fue.

Simplemente no podía olvidar quién había sido y verle de un modo diferente. No podía dejar quién ella solía ser a mi lado pero lo intente... lo intente por la chica que recordaba y por aquella nueva persona que surgía, lo intente por el amor que sin duda, sentía por ella, por su pasado, por la nueva habitante.

Una tarde estuvimos pintando las paredes de la habitación, manché su rostro accidentalmente y luego caímos uno sobre el otro entre carcajadas.

-Casi igual que la última vez, ¿recuerdas que tu madre quiso matarnos?- bromeé pero la sonrisa desapareció de sus labios.

-¿Qué?- las facciones de su rostro se deformaron y se alejo de mi tanto como pudo.

-Perdona... a veces lo olvido...-

-¡Olvídala ya!... No soy ella...- grito al borde del llanto.

-No puedo hacerlo... Porque si eres ella, por algo estamos juntos...- mi pecho dolió pero mantuve mi rostro inexpresivo, mis ojos fijos en ella.

-¿De quién es ese recuerdo entonces?... Esa noche la vivió ella y bien tu puedes recordarla como se que recuerdas otro sin fin de cosas que temes decirme...- luche por mantener mi tono de voz, luche por no herirla.

-Yo... No lo se... ¡Maldita sea!...-  finalmente se hecho a llorar, cayo al suelo sobre sus rodillas y enterró su rostro en su regazo mientras agarraba su cabeza con fuerza.

Salí de la casa, volví al pasado.

Vague por horas, caminando llegué a un parque, maldije por lo bajo al notar que era el mismo parque pero entré y me senté en el mismo banquito, de nuevo.

Pasaron días y no quise saber de ella, pasó un mes y lo único que tenía de ella eran sus llamadas perdidas en mi celular.

A diario iba a sentarme al banquito del parque, a pensar, a perderme un poco más.

Pensaba en marcharme pronto, estaba lo suficientemente perdido para haber ignorado el ruido de un auto y de alguien caminar hacia mi, solo note su presencia cuando se sentó a mi lado.

Volteé y mire sus ojos enrojecidos, hinchados. Un rostro demacrado, manos temblorosas. Lo lamente, no quería herirla pero no pronuncie palabra alguna.

-¿Por qué haz venido a éste lugar?...- pregunto luego de un rato de silencio.

-Me gusta hacerlo... además que es mi lugar favorito...-

No contestó, empezó a oscurecer y el viento soplaba con fuerza, arrancaba las hojas de los árboles y estas caían libres sobre el suelo, parecían divertidas.

La escuche sollozar y una lágrima cayo por su mejilla.

-Me gusta ver las hojas caer...- comenté.

-Igual yo...- susurro.

-Me hace pensar en ti...-

-¿Por qué?-

-Porque solía gustarte mucho, solías correr entre ellas mientras caían... luego te tirabas al suelo y te revolcabas como si fueses una niña... - sonreí sin apartar la vista de los árboles.

-Por ello mi nostalgia...-

-Quizá...-

-Deja que las hojas caigan y volveré a ti...- susurró, casi no pude oírle pero estaba seguro de lo que había dicho. Volteé a mirarla.

-¿Qué?- pregunté.

Me miro y frunció el ceño.

-¿Qué acabas de decir?- pregunté con cierta histeria.

-No he dicho nada...-

No lo había entendido y sigo sin hacerlo. Solo supe que aquella tarde, mientras mirábamos las hojas, mi pequeña había vuelto para decirme que estaba allí...

Por ello me quede a su lado, volvía por instantes pero con el tiempo perdí esperanza y aprendí a amarla... Debo admitir que muy en el fondo anhelaba que volviera y quizá por aquella razón estuve con ella hasta su último aliento.

No, jamás volvió... Permanecí a su lado pero jamás volvió... Amé a la nueva persona pero no tanto como la ame a ella...

Detrás de su mirar, en su risa, en su forma de hablar, en sus acciones, en sus repentinas depresiones, en sus extraños miedos... Siempre supe que ella estaba allí, que jamás se había marchado pero que jamás había vuelto... 






Para ti..

 

28/09

Tan pronto vuelvo, tan pronto tu también
memorias,amor mío.
Todas estas grabadas en las paredes
tu voz aún resuena
aún tus labios puedo sentir.

Con respecto a esto no te voy a mentir,
falta me haces,
que tu volvieras yo quisiera.
Y como si de un sueño se tratara
despertar abrigada en tus brazos
como miles de noches ambos anhelamos.

Dame un beso, vida mía.
Prometo será el último.

Camina hacia este lugar una vez mas
como antes solías hacer.

Rutina perdida, al igual que nosotros.

Nuestra canción





La misma melodía, la misma letra, el mismo sentimiento, solo falta una cosa...

Un recuerdo, siempre el m
ismo.
La misma imagen pero distante
El mismo calor pero hace frío...
La misma compañia pero invade la soledad...
La misma mirada pero fría, preocupada, amarga, triste...
Los mismos besos pero desesperados, cuidadosos, temerosos...

Solo una cosa permanece intacta...
La canción y su sentimiento...

Lytd...(?)

Un trago tras otro, temía su regreso pero esto no la detuvo.

Volvió a tomar, esta vez directamente de la botella. Un trago largo que quemo su garganta.

Vamos, no puedes ser tan patética...

-Cállate...-  susurró a la oscuridad.

Se estremeció de dolor, dolor en su pecho y sus hombros que no dejaban de estremecerse, no podía llorar...

¡Déjalo, maldita llorona!. ¿No ves que te secaste?

-¡Cállate!- gritó y las tres jóvenes que le acompañaban voltearon a verle.  Hizo caso omiso y tomó una calada de su cigarrillo, invadiendo sus pulmones, botando el humo lentamente por la nariz, perdiéndose en las figuras que éste creaba bajo la luz.

-Vamos... tranquila...- le consoló un brazo familiar pero ella no dejo de sollozar.

Las estas volviendo locas...¿no puedes dejar la estupidez de una vez?. Ya es suficiente, tal como tú misma dijiste.

Podía oír su voz con tanta claridad pero no provenía de ningún lugar en especial, tan sólo podía oírle y entre su borrachera, pudo verle, luego de tanto tiempo.

Intentó enfocar su vista, ella estaba enfrente de ella, riéndose, burlándose... pero no estaba sola...

-Nadie pidió tu opinión... lárgate...- dijo mirándola fijamente, ardiendo en furia por su burla.

Débil... maldita débil...  De nuevo su voz, más burlona que nunca...

Finalmente enfureció y tomo la caja de cigarrillos e intento golpearla con ésta.

-¡Maldita, cállate, lárgate!-  gritó histérica reprimiendo el deseo de lanzarse sobre aquella que no dejaba de atormentarla.

De la caja salieron volando cuatro cigarros y cayeron por la ventana a su lado, maldijo por  lo bajo y quiso poder matarla si fuese posible.

Sus manos comenzaron a temblar, una de sus compañeras le calmo y la llevo lejos, ella insistía en perseguir a Lytd, insistía en destruirle.

Lytd se apoderaba de ella cada vez mas, ahora parecía tan real frente a sus ojos, quizá fruto del ron, fruto de su depresión, fruto de su debilidad... O quizá era Lytd quien se hacía fuerte a costa de su dolor.

No lo sabía pero había una cosa que sabía y era que Lytd estaba allí, que ella estaba arruinando su fiesta, que ella se burlaba y que ahora había conseguido un compañero igual de arrogante, también desconocía el rostro de éste.

Esta mal

¿Sabes que esta mal?.

Pasar el día recordando, pensando, llorando... sufriendo... Bien podría salir y hacer otras cosas, dejar de lamentar pero el punto es que no puedo y eso, esta mal.

Bien yo quisiera despertar una de estas mañanas y sonreír, sentir ganas de seguir viviendo de nuevo pero no las encuentro...

Debo seguir, debo seguir con mi vida... debo hacerlo... debo dejar atrás el dolor... si no funcionó pues que lastima, es hora de pasar página, lo se.

Pero los recuerdos me persiguen, su rostro es como un fantasma que no me deja, que no quiere dejarme ir...

Porque no puedo pedirle que se quede estancado del modo en que yo lo estoy haciendo... sumiéndome en la inconsciencia, donde no siento ni frío ni calor si él no tiene nada que ver...

¡Esta mal!, maldita sea, esta mal.

¡Maldita sea, esta mal!.

Porque por más que trato, no puedo dejarlo... no puedo olvidarlo... no puedo dejar de sentirlo...

En ocasiones siento que es demasiado para mi... demasiado para ambos pero él sabe controlarlo y mientras yo me hecho a llorar en la terraza, él sigue con su vida.

Mientras yo oigo canciones, mientras yo lloro, mientras yo me derrumbo, mientras yo me pierdo en el alcohol... él sigue viviendo...

Él sigue y yo me estanco... me estanco en el puto dolor que se que pasará... me estanco en los recuerdos y arrepentimientos.

Noche tras noche me pregunto porque tuvo que ser así si bien había otra forma, porque el amor lo puede todo.

Noche tras noche me pregunto si en un tiempo las cosas cambiaran, me pregunto si él volverá a mi pero es allí cuando él abre mis ojos y me hace ver que no será así...

Él me hace ver que debo seguir... me muestra como lo hace y espera que yo también lo haga, que le siga... Pero no puedo.

Muchos intentan darme la mano para ayudarme a caminar de nuevo pero, caigo.

Caigo una y otra vez y finalmente cuando he retomado mis pasos, caigo.

Malditos recuerdos, maldito dolor, maldita nostalgia, maldita sea mi confusión, maldito mi corazón pero sobre todo, maldita sea mi debilidad.

Eso es lo que esta mal... todo esta mal...

¿Por qué demonios, tiene que estar todo tan mal? ¿Por qué demonios no puedo verlo igual que él?... ¿Por qué demonios no puedo pasar página y seguir viviendo de una puta vez?...

Todo eso y mas, esta mal.

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